En las aulas conviven niños y niñas con perfiles neurodivergentes y maneras de aprender muy diversas, pero a menudo no disponen de herramientas para entenderse a ellos mismos ni a los demás. Esta ausencia de referentes es lo que ha impulsado a Judit Argüera a escribir ‘Dins l’escola. 14 contes inclusius’, una recopilación que da voz a la neurodivergencia desde la cotidianidad escolar.
“Me gustaría que los niños y niñas que se vean reflejados y reflejadas en los cuentos sientan seguridad, reconocimiento y validación, y que comprendan que su manera de ser es única y no es extraña ni incorrecta.”
Judit recuerda que, cuando era pequeña, le habría gustado poder explicar sus necesidades emocionales y educativas. Por eso dirige el libro a los niños y niñas, haciéndolos protagonistas de los cuentos, para que se sientan reflejados y validados. El libro también se dirige a docentes y familias, ofreciéndoles una herramienta pedagógica y recordando que las adaptaciones “no son ni lujos ni caprichos, sino esenciales”.
Una escuela en transición
“Nos falta entender y aceptar profundamente que no hay una forma estándar de ser, ni de aprender, ni de encontrar la calma, ni de concentrarse.”
El diagnóstico como punto de inflexión
En cuanto a su propia experiencia con el TEA, explica que en el CSMA de Martorell ha podido poner palabras a “lo que antes eran enigmas sin resolver después de muchos años de espera y lucha interna”. Entender sus reacciones y saber cómo gestionarlas ha sido transformador, y una vez cubierta esta necesidad, ha podido dar paso a la creatividad en su ámbito como maestra y como escritora. Explica que los principales retos que ha afrontado como docente con TEA están relacionados con la sobrecarga sensorial, especialmente la luz blanca, el ruido y los movimientos constantes. Además, los cambios inesperados pueden afectar a su bienestar: “Para cualquier persona pueden ser molestias, pero para una persona neurodivergente la afectación es mucho más profunda”.
Argüera explica que todavía no ha compartido su diagnóstico con el alumnado: “Ellos y ellas están preparados para esta conversación, pero ¿lo estamos nosotros como sociedad adulta?”. Aun así, añade que siente la responsabilidad de contribuir a la difusión y comprensión de las neurodivergencias. Esta es, dice, la razón de ser del libro.
A otras personas con TEA que se planteen dedicarse a la docencia les envía el siguiente mensaje: “Sed auténticos; los niños lo valoran mucho”. Reivindica que las personas con autismo necesitan soportes, y que estos deben ser escuchados y valorados. Además, destaca que “un docente con TEA y con vocación puede ofrecer una mirada atípica y muy valiosa sobre el conocimiento y las formas de acceder, una aportación que puede tener un impacto incalculable en los niños y niñas”.
Lee la entrevista en El Periódico.

Qué hacemos
Ciudadanía
Profesionales
Solidaridad
Comunicación